El sitio de Alesia fue la batalla decisiva en la guerra de las Galias. César y sus legiones llevaban allí siete años, desde el 58 a. C. La Galia no era un país unificado, sino que la poblaban diversas tribus celtas que mantenían sus propios conflictos. César había aprovechado esto a su favor y había obtenido varias victorias. Pero en el 52 a. C. el líder arverno Vercingetórix logró unir a una confederación de tribus galas para enfrentarse al invasor romano.
Lo sorprendente de la batalla de Alesia es que los romanos fueron sitiadores y sitiados al mismo tiempo. Las legiones no solo tuvieron que mantener el cerco sobre la fortificación de Alesia, sino que, al mismo tiempo, se defendieron de los ataques externos que les lanzaron otras tropas aliadas galas. Como se sabe, el resultado fue una gran victoria para Roma. Pero, ¿cómo lo consiguió Julio César?





